Es una taberna de
tapas en la zona de Legazpí. Tiene una amplia carta donde
se ofrecen principalmente platos de la cocina nacional con algún
que otro plato hispanoamericano y oriental. Es el segundo de dos restaurantes,
el primero se encuentra en la calle Santa Engracia.
Fundado en:
Diciembre de 2018
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 30,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Está situado en la zona de Matadero,
cerca de Legazpi. No hay cerca un restaurante abierto en el que ya
hubiéramos estado cenando.
Las cañas: Las tomamos en el mismo restaurante.
Fueron cuatro dobles de cerveza a 3,00 € cada uno y dos vermús
a 3,50 la copa. El vermú es casero y tienen una forma curiosa
de prepararlo. Traen la copa con su palillo y aceituna dentro, la
rocían de ginebra con un
espray, le añaden el vermú y le echan tres
gotitas de campari. El vermú está muy bueno. Para
acompañar
pusieron unas aceitunas con hueso.
Nombre: Taberna Alma Cheli. La palabra Cheli, según la
R.A.E. es "Jerga con elementos castizos, marginales y contra culturales".
Quizás el nombre le venga porque el alma de su cocina sean los platos
castizos de Madrid.
Carta
en la web: No se puede acceder.
Carta de
vinos en la web: No se puede acceder.
Local: Está situado en la esquina de
las calles San Félix y Alejandro Saint de Aubí. Es
un local de una sola altura que, aunque forma parte del edificio
adyacente,
está aislado de él. Las paredes del conjunto están
pintadas de color crema. Las puertas y ventanas, seis en la fachada
principal y una
en cada lateral, están acristaladas y son de carpintería
metálica
pintada de negro. Las persianas que las cubren también son negras
y cuando están cerradas se pueden leer palabras del "lenguaje
cheli"
como: basca, chorba, niquelar, papeo, percal, gusa, garbeo, gachí
o privar. Todas ellas tienen rotulado el nombre del local, en la
parte de arriba a la izquierda, salvo la persiana de la puerta principal,
que lo tiene en el centro
y en grande. Se accede directamente al bar, donde tienen la barra
enfrente, a ambos lados hay mesas con sillas junto a las ventanas,
a la derecha,
al fondo se sale por una puerta a una pequeña terraza, que
está
junto a la acera y desde la que también se puede acceder al local.
A la izquierda, junto a la barra, se encuentran la cocina y a continuación
el aseo. Después se accede al salón, aunque se puede
comer en cualquiera de las otras mesas del bar o de la terraza. Es
pequeño,
con una capacidad de unas seis mesas. La pared está pintada
de negro en la parte inferior y de blanco en la superior. Está repleta
de cuadros con el marco negro y fotografías antiguas, en blanco y
negro, con escenas de la
vida común, quizás de familiares. Hay una con el marco
marrón en
la que se ve al dueño. El techo es blanco y el suelo de
terrazo. La iluminación es buena con luces desde el techo.
Las mesas son cuadradas, de madera tipo formica con una sola pata
central.
Las sillas son de madera, con asiento acolchado y respaldo alto,
ambos de color negro. Nos situaron a la entrada del comedor a la
derecha. La mesa, compuesta por dos sencillas, era suficiente para
los cinco y estaba correctamente separada de las demás. No
pusieron manteles, si salvamanteles individuales de plástico
con tonos naranjas. Las servilletas son de papel. La vajilla es de
loza blanca
principalmente y la cubertería
estándar. Ponen vasos para el
agua y copas para el vino.
Comensales: Cinco. De la Cofradía Antonio de
la Poza, Raúl,
Ricardo y Antonio
Ávila. Faltaron Carlos, Antonio Arnáiz y Justo.
Acompañantes: Nos acompañó Álvaro
Ávila.
Pan: Ponen una cesta en el centro con pan de barra cortado.
Normal, sin nada que destacar.
Aperitivo:
No ponen.
Platos a compartir:
Croquetas
melosas de jamón ibérico: Las
sirven en un recipiente rectangular en el que incluyen un bol con salsa
de pimientos. Son ocho croquetas de forma más cúbica
que oblonga con tamaño entre medianas y pequeñas. Estaban
crujientes y tenían trocitos de jamón. Muy buenas.
Se pidió una
ración
a 16,00 €. Cada croqueta
sale a 2,00 €.
Escalivada
de verduras asadas al horno con ventresca: La sirven en
un plato hondo. En el centro estaban las verduras con el jugo del
aliño y cubriéndolas
por encima unas lascas de ventresca. Según algunos estaba
sosa, suave y buena. Se pidió una ración
a 15,00 €. En la factura cobraron por error una ensaladilla,
a 12,00 €, en vez de la escalivada.
Callos Madrilé: Los
traen en una típica cazuela de barro. Son muy contundentes, con mucha
parte grasa y poco callo. Muy secos sin casi salsa. Estaban buenos
de sabor y poco mas. Se pidió un plato a 16,00 €.
Carrilleras de cerdo
ibérico al vino oloroso con puré de patatas trufado: Lo
sirven en un plato hondo. En el fondo el puré, encima la carne y
cubriéndolo casi todo la salsa
con ajonjolí (sésamo) y cebollino picado. El plato estaba bueno y al puré no
se le notaba el sabor a trufa. Se pidió una
ración a 18,00 €.
Langostinos en crujiente
de arroz verde con salsa de chile dulce: Lo sirven en una
fuente con forma de barca donde también viene el bol con la
salsa. Son ocho brochetas de langostinos rebozados con un tipo de
arroz que les da
ese aspecto verde. Es un plato típico del local. Resultó ser
normalito, lo único a destacar es lo extraño
del color. Se pidió una
ración
a 18,00 €. Cada langostino sale a 2,35 €.
Panceta
a la naranja con salsa teriyaki: La traen en un plato llano.
Son cinco trozos de panceta cocinada, cada uno de ello apoyado sobre
una porción
de naranja. Por encima un buen chorreón de la salsa teriyaki
con pepitas de sésamo. A simple vista parece que la salsa
va a ser muy empalagosa y va a enmascarar los sabores pero, nada
mas lejos de
la realidad. La panceta estaba crujiente, la salsa buena y el conjunto
con la naranja espectacular. Se
pidió una ración a 18,00 € cada una.
Postres:
Tiramisú: Lo sirven en
una copa de postre de forma diferente a lo habitual. No es, ni sabe,
al típico
tiramisú, es otra cosa, pero estaba bueno. Se pidieron dos copas,
cada una a 7,00 €
Tarta de queso: Viene en una
copa semejante a la del tiramisú. Lleva por encima la mermelada
de frutos rojos y mas bien parece un yogur aunque si sabe a queso.
Buena.
Se pidió una a 7,00 €
Coulant de chocolate con helado: Viene
en un plato llano y junto a él una bola de helado. Por encima un chorreón
de chocolate líquido. Es casero y estaba entre normal y bueno. Se pidió uno
a 7,00 €
Cafés
e infusiones:
Sirvieron dos cafés cortados. No sabemos a que precio porque no
figuran en la factura ni dijeron que fuera una invitación, mas bien
parece un despiste que no lo cobraran. No pusieron nada para acompañar.
Vinos:
Laya
2022: Vino
tinto, con la denominación de origen de Almansa. De las bodegas
Atalaya de Viñas familia GIL, (www.store.gilfamily.es/products/bodega/bodegas-atalaya).
Está elaborado a base de
uvas Garnacha Tintorera y Monastrell. Se vinifica por separado en depósitos
de acero inoxidable a una temperatura controlada. Tras la
fermentación maloláctica, permanece en depósitos
de acero
inoxidable hasta su embotellado. Bueno. Pedimos
dos botellas. El precio en la carta
de la botella es de 21,00 € El precio aproximado de venta
al público en una tienda es de 7,00 €,
por lo que el restaurante lo vende aproximadamente a tres veces el
precio de venta en un comercio.
Copas: No invitan a chupitos.
Servicio: Amable, correcto. No ponen manteles de tela
y las servilletas son de papel. Los camareros van correctamente uniformados.
Traen la factura sin pedirla antes de las doce.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: De la factura 19,00 € fueron de cañas
previas a la cena. Del resto, 126,00 €, el 71,6% fue de comida y 50,00
€, el 28,4% de bebida.
La carta y la factura: Hubo errores en la factura
a nuestro favor. Se equivocaron al cobrar una ensaladilla por una escalivada
lo que supone 3,00 € en contra del local. Tampoco cobraron
dos cafés cortados. Los precios de la carta coinciden con los de la facturan
y
llevan el
I.V.A.
incluido.
Comentario final: Taberna típica con toques
modernos. Salón pequeño y bien
aprovechado. La mesa de tamaño
adecuado y separada del resto correctamente. Comida buena en general
sin nada especial, salvo la panceta que estaba muy buena. Servicio amable
y correcto. No invitan a chupitos. Te traen la factura sin pedirla,
es decir, te echan. A la salida vimos, bajo la mesa un insecto muerto,
algo muy desagradable.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.